En 2030, casi la mitad de las mujeres en edad fértil en países desarrollados no tendrá pareja ni hijos. No es una profecía sombría ni una crisis en puerta: es una fotografía de un cambio que ya está ocurriendo, con muchas historias distintas detrás. Así lo proyecta un estudio de la firma financiera Morgan Stanley, que ha puesto sobre la mesa un fenómeno silencioso pero significativo.
Según este informe, cerca del 45% de las mujeres de entre 25 y 45 años vivirán sin pareja ni hijos al finalizar la década. Pero más que leerlo como una tendencia uniforme, conviene entenderlo como parte de un giro cultural, económico y personal que está transformando la forma de vivir y nombrar la adultez femenina.
Lo interesante de este estudio es que no nace de una inquietud social, sino de una observación de mercado: ¿cómo cambiarán las decisiones de consumo cuando más mujeres estén tomando sus propias decisiones, gestionando sus ingresos y priorizando sus proyectos personales? Las respuestas apuntan a un grupo que crece en independencia, influencia y diversidad de estilos de vida.
¿Qué está cambiando?
La narrativa sobre mujeres solteras y sin hijos muchas veces se presenta como una decisión firme y empoderada. Y para muchas lo es: un camino elegido con conciencia, donde prima el deseo de construir una vida propia, libre de expectativas tradicionales. Algunas han priorizado sus carreras, otras el bienestar emocional, otras simplemente no han encontrado una relación que valga la pena sostener.
Pero también hay otras realidades. Hay mujeres que han postergado vínculos por responsabilidades familiares, por cuidar a otros, por condiciones laborales precarias o por la simple falta de redes de apoyo.
De cualquier manera, el tabú de que la soltería femenina es un “paréntesis” o un “fracaso”, está siendo desplazado por una realidad diferente. Según Morgan Stanley, este cambio tiene que ver con mayor acceso a la educación, más oportunidades laborales, el auge del trabajo remoto, y una reconfiguración de lo que se entiende por bienestar. Las redes afectivas, el autocuidado, la independencia financiera y los vínculos elegidos ocupan un lugar central en muchos proyectos de vida actuales.
Lo que reveló el estudio de Morgan Stanley sobre sus decisiones
Uno de los puntos más relevantes del estudio elaborado por Morgan Stanley tiene que ver con las decisiones que tomarán estas mujeres en el futuro cercano. El informe sostiene que este grupo —denominado por ellos como las “Single Women Without Kids” (SWWK)— representará uno de los segmentos más influyentes en la economía global.
¿Por qué? Porque este grupo está compuesto, en su mayoría, por mujeres con estudios superiores, autonomía financiera y poder adquisitivo creciente. Según el análisis, las SWWK serán clave en industrias como salud, bienestar, turismo, entretenimiento, vivienda y tecnología. No solo consumirán, sino que marcarán tendencias y dirigirán inversiones.
La conclusión del informe es clara: este nuevo grupo tomará decisiones no solo desde el consumo, sino desde la construcción de comunidad, el liderazgo y la redefinición de lo que significa “proyectar una vida”.
