And Just Like That despacharon a Aidan. ¿Es Carrie la “mala”?

And just like that... despacharon a Aidan. ¿Es Carrie la "mala"?

Cuando And Just Like That… anunció que traería de vuelta a Aidan Shaw, muchos fans celebraron como si por fin fueran a reparar una deuda emocional pendiente desde los tiempos de Sex and the City. Pero lo que se prometió como reencuentro épico terminó convertido en una ruptura frustrante y, para muchos, en el punto más bajo de una serie que no ha logrado encontrar su propio tono.

Y es que mientras algunos critican que la nueva Carrie sea “aguantadora”, pasiva o desconectada de su esencia original, otros se preguntan si en realidad estamos viendo algo tan incoherente. Tal vez siempre fue así: idealista, contradictoria, confusa en sus decisiones amorosas. Pero incluso aceptando que Carrie siempre fue un personaje lleno de matices, lo que más desconcierta no es el giro de su historia con Aidan, sino la forma en que la serie lo presenta.

Antes de que sigas leyendo: hay spoilers dentro.

¿Qué pasó con Aidan?

La forma en que la serie decidió volver a usar (y luego desechar) al personaje de Aidan ha levantado críticas desde varios frentes. Lejos de ser una evolución, muchos lo sienten como un retroceso. Aidan regresa como una figura casi caricaturesca de lo paternal, incómodamente evasivo y emocionalmente distante. No tiene mucho que ver con el hombre cálido, comprometido y fidelísimo que conocimos en la serie original. “Lo trajeron para matarlo simbólicamente”, apuntan algunas críticas, “y lo hicieron con un guion que no estuvo a la altura”.

Desde Vulture hasta The Guardian, la prensa especializada ha señalado que su arco narrativo fue una oportunidad perdida. No solo por la ruptura en sí, sino porque nunca se construyó una verdadera justificación emocional para traerlo de vuelta. “Parece que lo usaron como una excusa dramática, más que como un personaje con agencia”, decía un análisis reciente.

¿Una historia para quién?

Otro tema que sobrevuela la conversación es: ¿para quién está pensada esta serie? Ya no se trata de sexo casual y brunches con mimosas, sino de lidiar con divorcios, hijos adolescentes, menopausia, carreras agotadoras y amistades que a veces solo sobreviven por Zoom. Y, sin embargo, And Just Like That… parece no decidir si quiere hablarle a esa audiencia madura o a una nueva generación que no se siente interpelada por Carrie, Miranda o Charlotte.

Y no es que los personajes hayan cambiado —algo natural con el paso del tiempo—, es que el guion no nos mostró cómo llegaron hasta aquí. And Just Like That… nos entregó nuevas versiones de sus protagonistas sin detenerse a construir un puente narrativo con quienes fueron. Y eso genera una desconexión.

Porque más allá de la edad con la que cada espectador haya conocido Sex and the City, lo cierto es que debajo de tanta novedad, estas mujeres apenas se dejan ver. Lo que queda no siempre emociona ni interpela. Falta la voz, el caos, la lucidez imperfecta que hacía que quisiéramos saber en qué estaban. Sin ese hilo, el salto no es evolución: es pérdida.

A pesar de todo, hay cosas que la serie sigue haciendo bien. El vestuario sigue siendo una joya visual: trajes de autor, estilismos audaces, guiños a épocas pasadas. La estética es cuidada, y las actuaciones —especialmente de Sarah Jessica Parker— siguen siendo sólidas. También se agradecen ciertos diálogos más introspectivos, momentos donde se cuela algo de autenticidad entre tanto plot twist forzado.

Carrie decide estar sola. Y eso, dicho desde una serie que alguna vez nos hizo creer que el final feliz implicaba una pareja, es valioso. Pero no termina de salvar lo que en el fondo parece una historia que no sabe si quiere cerrar o seguir estirando un universo que ya dio lo mejor de sí.

¿Y ahora?

Con su tercera temporada en curso y final anunciado para el 14 de agosto, And Just Like That… no tiene aún confirmación oficial de una cuarta entrega, aunque todo indica que habrá más. Pero la pregunta ya no es si queremos verla de nuevo. La verdadera pregunta es si la necesitamos.