Tacones imposibles, un vestidor soñado y columnas llenas de confesiones. Carrie Bradshaw, la protagonista de Sex and the City, conquistó a millones de mujeres con su mezcla de romanticismo, independencia y humor ácido. Pero detrás de esa imagen icónica, siempre flotó una pregunta: ¿Carrie existió de verdad?
La respuesta está en Candace Bushnell, periodista y escritora neoyorquina que en los 90 publicó una columna en The New York Observer inspirada en su vida y en las de sus amigas. Esas historias se convirtieron en el libro Sex and the City, y de ahí nació la serie de HBO. En muchos sentidos, Carrie es su alter ego… pero no es ella. Bushnell ha sido clara: “Esa no es mi historia”, dijo en 2024, criticando que la versión televisiva suavizó el espíritu independiente de sus textos para romantizar una relación como la de Carrie con Mr. Big.
Con los años, la escritora confesó que terminó odiando la serie por ese enfoque. “En la vida real, nunca me habría quedado con un hombre como Big”, afirmó, marcando distancia con la narrativa que millones celebraron.
En 2022, Bushnell opinó sobre And Just Like That, el revival que retomó la vida de Carrie y sus amigas, calificándolo como “interesante, pero no mi historia”. Hasta hoy, no ha comentado el polémico final de la segunda temporada.
Ese final, en el que Carrie toma decisiones que muchos fans interpretaron como un retroceso en su crecimiento personal, generó intensos debates. Para algunos, la escritora ficticia se traicionó a sí misma; para otros, fue simplemente humana.
Real o no, Carrie Bradshaw sigue siendo un espejo en el que cada mujer decide qué reflejo quiere ver: el de la heroína que elige su propio camino.
