¿Me creerían si les digo que el jardín de mi hijo tuvo un corte de luz por impago del centro? ¿Me creerían si les digo que los mantuvieron en las salas desde las 13 a las 17 horas porque las tías no estaban autorizadas a llamar a los apoderados? ¿Me creerían si les digo que los peques asisten a todas las lecciones con salas más frías, porque no alcanza para la calefacción? Probablemente sí, si su hijo o hija asiste -como el mío- a un jardín de Vitamina.
El Jardín y Sala Cuna Vitamina del Barrio República vive una situación preocupante desde comienzos de año, marcada por el atraso sostenido en el pago de salarios. En este establecimiento, como muchos otros de la cadena, los trabajadores acumulan meses sin recibir sus sueldos completos.
Algunos han debido abandonar sus puestos, imposibilitados de costear necesidades básicas como vivienda, transporte y alimentación. Pero aun así -y para beneficio de peques y apoderados- un disminuido grupo continúa asistiendo al jardín, impulsado por su vocación y compromiso con los niños y niñas que cuidan.
Vitamina Spa: la historia de nunca acabar
Vitamina Spa, una institución reconocida por sus altos precios mensuales, atraviesa una situación económica compleja con numerosas demandas laborales pendientes. De acuerdo con un artículo publicado por The Clinic en febrero de este año, la cadena suma más de 20 demandas por incumplimiento en el pago de cotizaciones previsionales y denuncias por vulneraciones a los derechos de los niños y trabajadores.
Pero esto no es nuevo. Unos meses antes, en noviembre de 2024, la Asociación Chilena de Seguridad (AChS) solicitó al Tercer Juzgado Civil de Santiago declarar la liquidación forzosa de los jardines infantiles Vitamina. ¿La causa? Una deuda superior a 306 millones de pesos por cotizaciones del seguro social contra riesgos laborales y enfermedades profesionales. Y antes de eso, en abril del mismo 2024, la AChS solicitó la quiebra ante el 24° Juzgado Civil. Sin embargo, retiró la acción días después.
Tal es la situación de estos establecimientos que, incluso, existe un grupo en Facebook donde apoderados y trabajadores -actuales y antiguos- argumentan sus casos. La mayoría de estos últimos se mantienen como participantes anónimos pues, según las normas de Vitamina, no estarían autorizados a revelar información sobre los centros.
De tal suerte pueden leerse algunos reclamos como “Paga tu sueldo, ladrón” o “Parece chiste, mi finiquito fue de 100 lucas y trabajé por más de 2 años”..
El futuro… ese horizonte que se acerca
La incertidumbre sobre el futuro inmediato de Vitamina en Barrio República es palpable en las familias. Existe la preocupación de que, en cualquier momento, la institución cierre definitivamente sus puertas dejando sin alternativas claras de cuidado infantil a padres y madres trabajadores. También significaría para las educadoras la pérdida total de una fuente laboral que, pese a las dificultades, sigue siendo la esperanza de su sustento.
El daño más significativo, no obstante, es para los peques. Ellos no entienden de quiebra, ni de renta, ni de demandas. No más se quedan preguntando, con sus caritas de desconcierto: ¿dónde está mi tía?.
Ante este panorama, resulta urgente una intervención efectiva por parte de los organismos competentes. La responsabilidad no puede recaer únicamente en los afectados directos, familias y trabajadores. Se necesitan acciones concretas del sistema judicial y laboral para garantizar la dignidad y protección, tanto de las educadoras como de las familias implicadas.
Del lado de los padres, y además de este llamado, solo nos queda expresar nuestro agradecimiento a las educadoras que permanecen en los jardines manteniendo en pie un espacio de aprendizaje para nuestros hij@s. A ellas: gracias infinitas por apoyarnos, con todo el amor, en tiempos difíciles.
