Si no diste el paso al altar en los primeros tres años de relación, las estadísticas podrían no están de tu lado. Así lo confirma un estudio de la Marriage Foundation, una organización británica que analiza el comportamiento de las parejas. La investigación, basada en registros de convivencia en el Reino Unido, sugiere que el matrimonio se vuelve cada vez menos probable a medida que pasan los años sin comprometerse formalmente.
Según los investigadores, tres años es el punto de quiebre. Asimismo, advierten que el plazo funciona como una especie de termómetro emocional: las parejas que deciden comprometerse temprano suelen mostrar mayor claridad y estabilidad en sus planes de vida.
La convivencia sin matrimonio, aunque cada vez más común, también plantea un reto. Al inicio parece suficiente, pero con el tiempo puede transformarse en una rutina sin dirección. De acuerdo con el estudio, mientras más años se viva juntos sin casarse, mayor es la posibilidad de separación.
Y para quienes superan los siete años sin casarse, el desenlace más frecuente es la ruptura. Al respecto, los investigadores señalan que, sin un compromiso claro, la relación corre el riesgo de debilitarse frente a la monotonía y la falta de metas comunes.
¿Serán los hallazgos del estudio solo aplicables a nacidos en Reino Unido? ¿O deberíamos tomarlos como una red flag para nuestras relaciones, aunque ni el temperamento se nos parezca al de los europeos? Lo cierto es que, de la misma forma en que cada persona es un única, cada pareja y la dinámica que desarrollan, también lo es. Así que no más queda atender nuestras metas y expectativas, darle paso al tiempo, y lo más importante: amar y dejar que nos amen.
