La salud femenina atraviesa distintas etapas, y con cada una de ellas surgen nuevas necesidades de cuidado y prevención. Más allá de síntomas visibles, muchas condiciones pueden detectarse a tiempo con exámenes simples y periódicos.
Aunque no existe un manual único que nos diga exactamente qué exámenes hacernos cada década, sí hay consenso entre profesionales de la salud sobre ciertas pruebas que pueden ayudarnos a prevenir enfermedades y detectar a tiempo posibles riesgos. Desde MedlinePlus hasta expertos en chequeos preventivos, recopilamos aquí una guía orientativa que puede ayudarte a priorizar tu salud en cada etapa de la vida.
Lo que tu cuerpo te pide, y los especialistas respaldan
A los 20s:
Es momento de establecer hábitos saludables y comenzar con una rutina básica de chequeos. Se recomienda realizar un control ginecológico anual que incluya el Papanicolaou (Pap), especialmente si ya has iniciado tu vida sexual. Este examen permite detectar cambios en las células del cuello uterino que, si no se tratan, pueden derivar en cáncer. También es aconsejable controlar la presión arterial, el índice de masa corporal (IMC) y realizar una analítica general cada 1 o 2 años. Las visitas al dentista también deben ser periódicas, al menos una vez al año.
A los 30s:
A los controles previos se suman otras evaluaciones importantes, como el examen de tiroides si presentas síntomas como fatiga, aumento de peso inexplicable o cambios en el estado de ánimo. También es buena idea pedir una evaluación del colesterol y del nivel de glucosa en sangre. Si hay antecedentes familiares de enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes, se sugiere comenzar a monitorearlas con mayor frecuencia. La salud mental también debe ser considerada: no dudes en consultar si sientes ansiedad, estrés o cambios persistentes en tu estado de ánimo.
A los 40s:
En esta década la prevención se vuelve clave. Se recomienda iniciar las mamografías cada 1 o 2 años, especialmente si existen antecedentes familiares de cáncer de mama. Además, es importante seguir con los controles ginecológicos anuales y considerar un examen de densidad ósea si hay riesgo de osteoporosis. El chequeo oftalmológico y la revisión cardiovascular también ganan relevancia a esta edad.
A partir de los 50:
Los exámenes se vuelven más completos. La mamografía debe realizarse anualmente o según indique tu médico. Se sugiere hacer una colonoscopía o prueba de detección de sangre oculta en heces cada 10 años (o antes, si hay antecedentes). También se vuelve fundamental realizar una densitometría ósea para evaluar la salud de los huesos, así como mantener un control regular del colesterol, glucosa, presión arterial y salud bucal. La evaluación de la audición y la vista también puede ayudar a detectar cambios graduales.
No es necesario hacerlo todo de golpe, pero sí es importante priorizarte. La prevención es más que evitar enfermedades: es tener el control de tu salud con información confiable y actualizada. Y si a veces se te olvida, MujerON está aquí para recordártelo.