Este viernes, Netflix sorprende con un estreno que rompe esquemas. Manual para Señoritas es una historia ambientada en la alta sociedad del siglo XVIII. Sus personajes se atreven a desafiar las normas establecidas, combinando pasión y rebeldía.
Esta producción nos transporta al Madrid de 1880. La trama sigue a Elena Bianda, una dama de compañía reconocida por su habilidad para guiar a jóvenes hacia matrimonios ventajosos. Su vida da un giro inesperado al encargarse de las tres hermanas Mencía, cada una con personalidades y desafíos únicos.
El elenco está encabezado por Nadia de Santiago como Elena Bianda y Álvaro Mel en el papel de Santiago. Los acompañan Isa Montalbán, Zoe Bonafonte, Iratxe Emparán y otros talentosos actores que dan vida a los diversos personajes de esta historia.
Detrás de cámaras, la serie cuenta con la dirección de Carlos Sedes y Carla Pinto, y la producción de Bambú Producciones. El guion es obra de Gema R. Neira y María José Rustarazo, quienes han trabajado en proyectos reconocidos anteriormente.
Es imposible pasar por alto el evidente parecido con el fenómeno global Bridgerton. Al igual que la exitosa serie de Netflix, Manual para Señoritas mezcla con habilidad elementos de romance, drama social y un cuidado vestuario que transporta a los espectadores a la época representada. Ambas comparten también una fórmula infalible: el toque “picante” que despierta curiosidad y mantiene al público enganchado, mostrando audacia en un contexto histórico marcado por estrictas reglas morales.
En este punto cabría preguntarse cuánto hay de realidad histórica en esta narrativa. Aunque las damas de compañía existieron y tenían influencia sobre las jóvenes a quienes acompañaban, la idea de que arreglaban directamente “la vida amorosa” podría estar dramatizada para efectos narrativos. Historiadores coinciden en que estas figuras asesoraban en cuestiones de protocolo y etiqueta, pero la intervención directa en asuntos sentimentales no siempre era tan explícita como la serie retrata.
No obstante, Manual para Señoritas no parece ser una serie que nos quiera adentrar en realidades históricas. Más bien se apalanca en ellas para darle un toque más poderoso a las tramas amorosas, a esos “amores imposibles o tormentosos” que todos queremos resolver ( y experimentar) del otro lado de la pantalla. Sin dudas, una apuesta entretenida para una maratón de series o, simplemente, una opción “fresca” -acaso predecible-, para aderezar la rutina.